jueves, 15 de agosto de 2013

Los Mac no beben vino

Si en algún momento te has preguntado qué relación pueden guardar tu Mac y una copa de vino, la repuesta es fácil: ninguna. Por lo que, en caso de que tu ordenador, triste y deprimido, decida tomarse una copa de vino (vamos, lo que es echarse un vino por encima del teclado) ciérralo de inmediato y espera a que se seque (los días que sean necesarios).

Así y sólo así tienes alguna oportunidad de salvarlo. 

En caso contrario tendrás que enfrentarte a esa situación horrible que todos tememos: la muerte de tu ordenador y todo lo que conlleva. 

Ahora, una vez pasado todo el proceso post-mortem, The White Blank reabre sus puertas. 

Gracias por vuestra paciencia! 


miércoles, 16 de enero de 2013

Vintage y familiar: 5 Valores en tiempos de crisis

Se hace evidente y lo vemos todos los días: en época de crisis los valores cambian. 
Cuando empezamos a ver los primeros síntomas de la nueva situación económica algunas marcas respondieron rápidamente adaptándose al nuevo escenario, otras han esperado a que la situación se haya agravado pasando por diferentes posiciones intermedias. Pero a día de hoy el cambio de valores en comunicación se ha extendido a la mayoría. 

1. La calidad no es cara / el ahorro inteligente.
Si bien siempre ha existido el posicionamiento por precio, ahora el mensaje de ahorro y calidad apoyado en una compra "inteligente" es ya común. Algo que choca con lo que años atrás nos enseñaron: esa dicotomía por "diferenciarte por calidad o por precio". La verdad es que detrás de este concepto encontramos dos tipos muy distintos: el producto económico que pretende posicionarse como "no malo" (un buen ejemplo de ello es la campaña continua de Lidl "la calidad no es cara")  y el producto de calidad que intenta ofrecerse como "no caro" (los más famosos son Fairy o el famoso Yo no soy tonto de MediaMarkt que presentan el ahorro de dos modos distintos). 

2. Lo de siempre, funciona. 
Si anteriormente los valores de tradición tenían presencia en algunos sectores, en época de crisis son una palanca mucho más frecuente. De hecho ha sido uno de los más utilizados con mensajes como "siempre hemos estado a tu lado". Esto se ha visto en especial en las marcas de consumo, quienes acorraladas por la marca del distribuidor (las conocidas como marcas blancas) han empezado a usar enlaces emocionales de este tipo para retener su cuota. Bajo esta idea Ariel ha usado el ejemplo de "como mi madre" el mismo que usó hace años Avecrem cuando empezó su lucha contra la marca blanca con la campaña "madres". Pero la apuesta por la fidelidad encuentra un gran exponente en Promarca con su campaña de "primeras marcas". Curioso destacar que el formato de estos mensajes por lo general ha poastado por los clásicos testimoniales.  Los mismos que parecían tan mal vistos en la publicidad de principios de siglo, cuando era más común apelar a la ciencia y los efectos especiales que al cliente que cuenta su experiencia, lo que lo hace más cercano y más vintage. 

3. Vintage, familiar, cercano. 
Muy ligado a lo anterior, es la explotación de lo antiguo. Es natural, lo antiguo se asocia a "lo de siempre", al tiempo pasado (que siempre fue mejor), a precios económicos, la familia, lo que nos es cercano y conocido... Nos sorprendió Lays relanzando la marca Matutano después de años desaparecida, pero hace poco Orange nos ha confirmado esa tendencia con un giro parecido relanzando la extinta marca Amena. 
El estilo vintage también se plasma en la recuperación la estética del siglo XX, con ejemplos como el cambio del packaging de Avecrem - Gallina Blanca que muestra ese look de mediados del siglo pasado. Esa estética también la observamos en anuncios con aire vintage-moderno como la campaña de DIA o la llamativa campaña de Visionlab.

4. La comunidad.
Otro de los valores que está tomando protagonismo es el valor social. Entendido como el valor de cuidar de la comunidad, de la colaboración y la ayuda. Se traduce también en orgullo de pertenencia y protección del grupo. De este modo Campofrío muestra las hazañas de nuestro país en ese emotivo "el currículum de todos" mientras Santander habla de la confianza en las personas y Coca-cola prodiga todos los motivos para ser positivos basados en la bondad de los demás. Un exponente destacable es la conversión del anuncio de Freixenet de navidad en un spot creado por las personas.  

5. El trabajo.Un paso más adelante que hablar del beneficio que se hace sobre la comunidad o el valor de la comunidad para vincularlo a la marca, algunas empresas han empezado a hablar del trabajo. TV3 inició esta carrera con unas cartelas con los mensajes: Publicidad-Empresas-Trabajo" hace unos años, pero ahora Balay ha dado forma a esa idea presentándonos en su última campaña a sus empleados, su fábrica en España y el agradecimiento público de estos empleados por comprar los productos. De este modo se pone de relieve que al comprar un electrodoméstico Balay, estamos promoviendo el trabajo en nuestro país; algo parecido a lo que comunica en una de sus últimas campañas McDonald's cuando habla de los puestos de trabajo que va a crear en los próximos años. Buscando así claramente la complicidad con el cliente.

Estos valores no son puramente publicitarios, el campo del entretenimiento se llena de personas reales, programas cercanos, se recuperan cabeceras antiguas y se exalta  "lo nuestro". Nuevas tendencias que se comen la parrilla otrora llena de glamour y programas aspiracionales. Asistimos a un cambio de escenario que se refleja en toda la cultura visual. Lo único que nos queda por conocer es hasta dónde va a llegar.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Cuéntame algo: engancha a tu cliente con algo que le interese

Años atrás los spots consistían en combinar un gingle pegadizo con un slogan que tuviera gracia todo con una presentación de producto adecuada. 
Esto ha cambiado mucho.

El exceso de mensajes, la masificación de los contactos y el cambio de mentalidad del consumidor han hecho evolucionar la comunicación. Una evolución que lleva a la síntesis, al mensaje visual, a llamar la atención por encima de todo. 

Si en los 90 se reiteraban los anuncios "misterio" (en los te presentaban algo indefinido y te desvelaban el producto unos días más tarde), después hemos tenido anuncios argumentales (como los videoclips, con historias: sean románticas, de acción... ) y ahora nos gustan mucho los anuncios que nos cuentan cosas.

El concepto es fácil: está demostrado (en argumentarios de venta principalmente) que iniciar la comunicación con un mensaje que interese al interlocutor y lo enganche hace la transición a la oferta comercial mucho más natural mejorando así la conversión (el cliente se muestra más receptivo). Ahora se trata de llevar ese concepto al guión del spot y crear ese mensaje que genere la primera atención para luego presentar el producto. Si lo hacemos bien lograremos que el público nos escuche, y esto hoy en día es mucho. 

En los últimos años y en virtud de lo dicho, las marcas nos han enseñado lo que es el síndrome de Stendhal, la historia de un cargamento de patitos de goma navegando por el Atlántico, el reto de una joven ganadora de BMX y mucho más. Mensajes que logran que escuchemos más allá y nos hacen aceptar la parte comercial con las defensas bajadas.   

En la era de la información, es el conocimiento (desde el más intelectual al más anecdótico o simple) lo que más nos sigue enganchando. Y a cambio de ese conocimiento hacemos un trueque con las marcas: tu me cuentas algo y yo te dejo que me expliques tu producto. Algo que si bien encuentra su máxima expresión en las redes sociales y los periódicos gratuitos, lo podemos usar en todo mensaje comercial: ¿ya lo has probado? 

... eso sí,  cuando las lecciones no sirven, siempre podremos probar con un chiste. 

jueves, 25 de octubre de 2012

El dilema del cliente dormido


Técnicamente se define al cliente dormido como aquel que ha dejado de interactuar con la empresa.

Para enterdernos, hablamos de todos esos servicios a los que estamos  suscritos (un gimnasio, cientos de tarjetas de fidelización, servicios de información, seguros de todo tipo…) de los cuales nos olvidamos hasta el momento de la renovación de cuota. Para estos proveedores de servicios somos un cliente dormido, aquel que no hace uso de los privilegios que tiene como cliente y que, en muchas ocasiones, desconoce los mismos o no les da valor.

Viéndolo con perspectiva, debemos observar que el modelo de negocio de estos servicios requiere que el uso de los mismos sea controlado. Un uso excesivo o desmedido puede empujar los costes reduciendo, anulado o superando al margen. Esto, además, puede ser especialmente malo en modelos que tengan limitaciones de disposición o espaciales, ya que, a parte del problema económico, supone una clara imposibilidad de facto (vamos, que en ningún club o gimnasio caben todos sus socios a la vez).  

Pero entendido que el uso del servicio debe ser controlado y que los clientes dormidos favorecen al control de costes y como tal benefician al margen (y pueden implicar mantener precios competitivos), también debemos tener en cuenta que el funcionamiento de estos negocios se basa en la renovación. Y si un cliente dormido es aquel que no valora el servicio (principalmente por que no lo usa), éste será mucho más susceptible no renovar (siempre que se acuerde de hacerlo).

De aquí el dilema del cliente dormido.

Mientras este cliente sigue dormido es el más rentable y, debido a su olvido deja pasar las cuotas de renovación sin más. Si bien, cuando despierte (al revisar sus cuotas, al acordarse de nosotros...) si no vincula este servicio a un valor, su posibilidad de no renovación se dispara (más en escenarios de control presupuestario). 

Por otro lado, si intentamos despertarle para ofrecerle y recordarle el valor del producto que tiene con nosotors, puede que valore más nuestro producto, lo que le puede llevar a usarlo más (y bajar nuestro margen) y en los casos que no logremos transmitir bien ese beneficio también tendrá más presente la renovación, con lo que será menos factible que renueve por que se le haya pasado la cuota.

Si bien este dilema cobra especial sentido en una época de crisis, en la que la gente revisa con detalle sus gastos, es algo a lo que las empresas de servicios se han enfrentado toda la vida. Por ello son tan comunes las campañas para dar valor a los clientes como las de fidelización, los programas de MGM (los que se conocen como trae a un amigo), las clasificaciones de clientes (oro, plata...). Y también otras como el financiamiento en cuotas, descuentos diferidos y en general, técnicas orientadas a hacer olvidar al cliente el momento de la renovación.

Merece mención el uso que se ha hecho también publicitariamente de este punto con campañas como "despierta" de Vertí, o "la apuñalada" de LDA. Las compañías de seguros saben lo difícil que es vender un seguro a alguien asegurado, por eso trabajan tanto con la captación de fechas de vencimiento y haciendo que el cliente las tenga presentes (juegan a despertar a los clientes de los otros, claro). Este punto anecdótico, entra así en el análisis de nuestro dilema: debemos considerar que sí no despertamos nosotros a nuestros clientes, quizás lo haga otro. Y siempre que el cliente se despierta por sí mismo o un tercero tenderá a hacerlo para no renovar.

Despertar a un cliente es intentar que sea de nuevo un cliente real, que participa y cree en nuestro producto, por ello se queda con nosotros y también escucha nuestras nuevas propuestas (venta cruzada).

El dilema puede ser resuelto con una nube de evaporación (modelo de resolución para el qué os recomiendo mucho el documento del maestro López de Ávila), pero en un campo financiero, se tiende a calcular económicamente la resolución de esta duda.

Consideramos el coste de fidelización: ¿cuanto nos va a costar dar valor al cliente? ¿Recordarle el servicio? Este coste debe considerar la bajada de margen por incremento de uso.

Y vinculado a esto, el éxito: ¿cómo mejora la renovación, y si la hubiera, la venta cruzada sobre estos clientes a los que se les ha dado más valor? En algunas ocasiones es bueno considerar un ingreso futuro actualizado (los beneficios futuros de mantener un cliente), si bien eso no es recomendable en un entorno tan agresivo en el que el coste de fidelización, probablemente, deberá repetirse año a año.

Muchas compañías, tras realizar estos cálculos, deciden apostar por mantener sus clientes dormidos. El miedo a perder margen o la poca confianza en la inversión en fidelización hacen que muchos aún se apoyen en modelos que se centran en explotar grandes masas de clientes despistados.

Pero cuando nuestra opción es no hacer nada, estamos dejando el resultado de nuestra competencia al azar de la memoria de nuestros clientes y lo que es menos apetecible, en manos de la capacidad de nuestra competencia. De modo que  en un entorno competitivo, no hay dilema que valga, (si es que queremos mantenernos en el mercado, claro). 

Podéis ver opciones de cómo invertir en fidelización en este otro post. 

Mantén viva la llama del amor, 5 modelos habituales para fidelizar a tus clientes


En el sector de los productos de cartera existen muchas formas de dar valor a nuestro consumidor. Algunas de ellas muy vistas, otras más exóticas... Si aún no sabes que hacer para retener a tus clientes y fidelizarlos, aquí tienes algunas alternativas que te pueden servir: 

Los programas MGM: Esto es member get member, lo que coloquialmente se llama: "trae a un amigo". Son estos programas que dan beneficios a los clientes al traer nuevos miembros. Si hasta ahora estos programas eran una parte muy interna de la relación cliente-empresa, hoy vemos varios ejemplos en grandes medios (como la renovación gratuita de verti o el Dúo de La Mutua). Estos programas comportan un beneficio adicional a la fidelización ya que traen nuevos clientes. Así parte del coste de la acción se puede considerar coste de adquisición del nuevo cliente. Estos programas tienen dos caras: el beneficio que ofrecemos puede ser muy grande ya que accederán a él menos clientes que a otros programas de fidelización y parte del coste de la acción se puede imputar a adquirir un nuevo cliente. Pero a la vez, estas campañas pueden ser vistas como algo alieno que no es realmente positivo para el cliente, este cliente no entiende que le quieres retener, puede interpretar que le estás utilizando.


Descuentos en cuota: fácil y simple. Ahora muy común con ofertas tipo "nos comemos el IVA". Su coste se da en el 100% de los casos (a diferencia de otros programas) pero habitualmente se valora poco. Es la solución menos imaginativa pero fácil de adoptar y de comunicar. Lo más frecuente es vincular la comunicación de ese descuento al hecho de ser cliente y llevar tiempo con la compañía o por el bajó uso. Una variante muy usada en los últimos tiempos es el regalo promocional (originalmente más usado para adquirir clientes en lugar de retenerlos) ya que tiene un valor percibido mayor al precio.

Ampliación de beneficios: un incremento de cobertura, nuevos servicios incluidos (como el manitas en los seguros del hogar), mayor acceso (ampliar horarios en gimnasios), estos son algunos de los formatos de comunicar una ampliación del valor a los clientes, de modo que incrementa su interés en quedarse. La clave recae en que esa mejora sea valorada por el cliente (normalmente tras escuchar que quiere). Al ser así esta acción tendrá éxito, pero posiblemente esa ampliación significará mayor coste (si es un beneficio deseado, será especialmente usado).

Regalos de terceros: fruto de colaboraciones publicitarias o de beneficio mútuo podemos ofrecer al cliente productos, servicios o beneficios de terceros como descuentos para esos servicios o usos gratuitos  (entradas al cine, servicios de spa, descuentos en parques temáticos). En este caso nos acercamos al concepto de descuento, pero más económico, aunque poco vinculado al servicio principal. Este tipo de campañas muchas veces tiene forma de programas de puntos, lo cual es una forma de "gamificar" la propuesta: la gente se engancha a conseguir puntos. Si bien el abuso de estos programas durante los últimos años ha logrado cansar al público que, además pierde la confianza en ellos ya que en muchas ocasiones se necesitan muchos puntos para un regalo que merezca la pena, lo que desvincula justamente a los clientes que ya de por sí tienen menor enganche con el servicio (si queremos que los usuarios ocasionales incrementen su uso debemos hacerlo fácil para ellos, si no sólo estamos fidelizando a los que ya son "hard" users)

Estímulo de uso, reventa/ valoración del servicio: este modelo se basa en potenciar la bondad del producto, si el valor del mismo es relevante y justificado el cliente no necesitaría de más regalos, descuentos o promociones para mantenerlo (esto, evidentemente, es teoría). Las técnicas de reventa y tangibilización de servicio se basan en volver a convencer al cliente. De este modo, el coste asociado a estas campañas es un incremento de uso y un coste de comunicación. Por su parte el cliente no tendrá esa sensación de colocación del producto (que a veces tienen con grandes promociones), pero en este mundo en el que nos hemos acostumbrado a más (no paran de hacernos descuentos y regalos y los exigimos porqué nos han enseñado que están incluidos en el precio), la simple reventa puede parecernos poco. Por eso este modelo por lo general se combina con otros.

Si estos son algunos modelos típicos de fidelización con "n" variables y combinaciones, los canales para comunicarlos se pueden ejemplificar con estos tres:

Los medios masivos: si bien el mensaje de fidelización es originalmente para los clientes, se está popularizando el uso de medios masivos como la tv. Esto responde al interés de las empresas en mostrar cómo se comportan con sus clientes frente a sus potenciales. De este modo se logra colaborar en la adquisición (ya que el cliente potencial valora cómo le tratará en renovación esa empresa), y se merma la capacidad de otros en retener "despertando" a los clientes de la competencia, lo cual es clave en sectores como el seguro de auto.

Internet (y ahora el fantástico mundo de las redes sociales): es el medio económico y versátil por excelencia. Muchos programas y modelos de renovación se han llevado a este campo debido a eso. Éste permite incrementar los contactos y las promociones sin que afecte al coste de la comunicación del mismo modo (y puede incrementar mucho la conversación entre el cliente y la marca). Internet sigue teniendo cotas de conversión más bajas que los medios directos tradicionales y presenta una dificultad adicional para algunos segmentos de clientes, pero da mucho juego.

Canales directos clásicos: tradicionalmente las campañas de fidelización se habían hecho fuertes en estos medios. La personalización del mensaje y la vocación de venta era natural para este tipo de campañas. Por ello y por que los medios directos clásicos cuentan con los mejores ratios de  conversión, siguen siendo una gran alternativa.  En su contra nos encontramos la limitación para crear marca o llegar más allá de los clientes actuales; así como el alto coste de las acciones comparado con los medios on-líne.

Existen miles de alternativas, muchas aún por descubrir para dar valor al cliente. Y es en la creatividad y en el entendimiento de nuestro cliente, donde reside el secreto del amor eterno.  

martes, 16 de octubre de 2012

Oiga, ¿yo a un corrector para qué lo quiero?


Hace unos días, una compañera compartía a través de facebook el anuncio de una importante compañía de seguros. El claim aparecía con un cuerpo de letra muy grande en carteles situados en OPIs de toda Barcelona, y decía: “PER QUÈ PAGUES TANT SI REBS TANT POC?”, que en castellano sería algo así como “¿POR QUÉ PAGAS TANTO SI RECIVES TANTO POCO?”.

2 errores ortográficos en 8 palabras. ¿Gazapo o desidia? ¿Una serie de errores encadenados? ¿Prisas en la validación de los originales? Es algo que no resolveremos y que tampoco es el objetivo de este artículo.

Las normas no son inventos de los lingüistas ni su cumplimiento un capricho de maestros y profesores sádicos de lengua. Las normas de escritura tienen una función comunicativa: debemos compartir un código para que nos podamos entender. Escribimos palabras con unas letras concretas, en un orden determinado, con unos signos de puntuación predefinidos para que la persona que lo lea entienda lo que le queremos transmitir.

Un texto con errores no nos permite entender bien el mensaje, porque nos hemos distraído con los gazapos. Además de restar comprensibilidad, puede tener un efecto secundario emocional en el lector. ¿Qué pensaremos de una empresa que es capaz de publicar un anuncio con esos errores? Como mínimo, crea desconfianza. Los errores se transforman en el mensaje que la empresa no quiere transmitir.

¿Recuerdan los centros de informática PC City?, ya desaparecidos. Tenían una tienda en la Ronda Sant Antoni de Barcelona. Nos gustaba ir a ver sus carteles, no para conocer las ofertas, sino para buscar errores ortográficos. Y siempre había alguno. No afirmaré que su fracaso empresarial se deba a sus problemas ortográficos, pero sí que puede ser un síntoma. Una empresa que no atiende a esos pequeños detalles, es probable que no atienda a muchos otros que son los que hacen posible el éxito de un negocio.

Los correctores profesionales te cuentan cómo, con la crisis y para reducir costes, se ha bajado el nivel de calidad de las correcciones y que se hace un uso indebido de las herramientas automáticas. Cuando el coste de corrección y traducción representa un porcentaje alto del coste de producción de determinados materiales, puedes entender el recorte. Pero no estamos hablando de publicar un libro sino de elaborar un cartel con poca cantidad de texto. Una corrección de este tipo no costará nunca más de 20 euros ni se demorará más de 40 minutos. Esta cifra representa una parte muy ínfima del coste de la campaña. Lo que sí que tendrá un gran coste será la substitución de los carteles, si la empresa decide hacerlo, y/o asumir el coste en la reputación ante sus potenciales clientes.

Estoy convencido que el cartel sí que pasó por las manos de algún abogado para validar el cumplimiento de la legislación vigente en materia de publicidad y del sector asegurador. Con ello, la aseguradora se quiere evitar la multa por publicidad engañosa. Incumplir con las normas de la lengua no está penado por la ley, aunque el descrédito de la marca y el coste económico puede ser igual o más grande que si de una multa se tratara.

Con las prisas y los presupuestos recortados, cometemos a menudo el error de querer hacer más de lo que debemos. Los marketinianos seguramente seremos los más indicados para vigilar que se cumpla el manual de la marca. Pero dejemos las palabras a los expertos, que no quede por 40 minutos ni por 20 euros.





por:Lluís Salart
Cuando la sociología conoció el marketing, y se hicieron amigos.
Account Manager en Valores & Marketing

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Yo no uso whatsapp (solo) porque sea gratis


A día de hoy es innecesario presentar esta App para smartphone. Whatsapp (un juego de palabras en inglés entre what's up y app) se ha hecho terriblemente famosa como caso de innovación disruptiva que ha revolucionado el mundo de los mensajes de texto de telefonía móvil (los SMS). 

No entraremos en el modelo de negocio de esta aplicación pero sí que revisaremos su funcionamiento para entender su éxito. 

Whastapp reemplazó el pago por mensaje (los mensajes son gratuitos) por la necesidad tecnológica de contar con un smartphone y conexión de datos (eliminando la barrera de la cantidad de comunicación y substituyendola por la necesidad de tecnología). De hecho whatsapp ha ayudado a vender muchos teléfonos por este motivo. 

Como sucede con los modelos de comunicación, esta aplicación funciona en sistema de redes: el cliente requiere que haya otros usuarios (a quien llamaría Bell al inventar el primer teléfono?). Ese aspecto convierte al cliente en prescriptor. Eso es importante ya que, a diferencia del SMS, los teléfonos no vienen con whatsapp instalado, por lo que existe una dificultad adicional. Como contrapartida, la forma de red que genera una distribución viral de crecimiento exponencial. 

Sin duda la gratuidad de los mensajes ha sido el acelerador principal de la distribución de whatsapp. De hecho este factor sigue siendo básico en la configuración del mismo. Pero lo que es aún más interesante es por qué whatsapp ha ganado al partida a otros sistemas parecidos. En una sociedad como la nuestra en la que los SMS cada vez son más económicos (y con muchos paquetes de centenares a bajo precio) y en la que un alto porcentaje de la población no paga su factura de teléfono (ya que usan teléfonos de empresa), whatsapp se ha coronado como el principal ser de mensajería por algo más que la ventaja del precio. 

Para ello debemos fijarnos en qué ofrece whatsapp a sus usuarios a diferencia de los demás, ya que los atributos importantes de un producto son aquellos que te diferencian de la competencia. 

Whatsapp se fijó en que lo querían los usuarios y desarrolló a partir de ello, no viendo al cliente como un objetivo comercial si no como el centro de su negocio. Esto es lo que se conoce como visión "customercentric", que cuando se aplica al diseño (combinando la empatía con la razón) se conoce como "Design Thinking". Aunque no sabemos si en whatsapp lo llaman así o simplemente lo llaman trabajar. 

Los creadores de whatsapp contaban con experiencia en el sector (concretamente en yahoo!) y querían ofrecer algo que gustara al cliente. Por eso en whatsapp no hay publicidad y, más importante, esta aplicación da respuesta a las nuevas necesidades del público de hoy. 

Debido a las redes sociales nos hemos acostumbrado a comunicarnos por grupos y a compartir más que texto; hoy necesitamos mandarnos, imágenes, vídeos, sonidos o nuestra localización. Y no sólo tenemos mucho que decirnos, si no que necesitamos que se guarde y poderlo consultar para gestionar nuestras relaciones correctamente, por eso el layout de la aplicación es modelo chat: lo que potencia la usabilidad de la aplicación. De hecho la usabilidad es uno de los mayores indicadores de la atención del desarrollador en el cliente y su experiencia. Y es esta característica la principal diferencia de whatsapp respecto a las demás opciones: ¿existe una forma más fácil y cómoda que la de whatsapp que además no te llena la pantalla de anuncios? 

Todo esto whatsapp lo ha hecho de forma gratuita, como las redes sociales: mezclando en este modelo características de diferentes categorías (usando un modelo parecido al de creación de modelos del "océano azul" que plantea construir modelos combinando existentes). Es por todo esto por lo que, para muchos whatsapp es una red social, no un sistema de mensajería. 

Aunque si es una red social, un juguete o algún tipo entretenimiento no es relevante. Lo que realmente importa es que gracias a escuchar al cliente, estos desarrolladores han creado una solución ganadora que está creciendo por todo el mundo y que ha hecho popular la el  "mándame un whatsapp" (aunque lo pronuncien de cualquier modo)