viernes, 15 de junio de 2012

El posicionamiento web local


La mente de un programador informático dá muchas vueltas, y la de un SEO (persona que se dedica al posicionamiento web) más aún.

A la pregunta que me hacen sobre ¿Para que sirve tu trabajo? Nunca supe que responder al principio, pero al darle tantas vueltas a esa respuesta, se me ocurrió “la respuesta perfecta”, apta para todos públicos (o al menos la mayoría, ya que usan internet) . Tú cuando quieres encontrar un determinado servicio en tu ciudad, te vas a Google, ese magnifico “sacador de apuros”, y tecleas ese servicio + la ciudad.

A partir de esa respuesta, me planteé mi proyecto, si la gente actúa conforme a esta lógica, intentemos convencer a las empresas para que quieran ser encontradas por estas personas.

Ahí empezó mi proyecto sobre posicionamiento web en granada (www.almu-seo.com), y desde entonces no hago más que verle ventajas. Las empresas locales salen como pueden de la crisis adelantandose al resto, y eso solo se puede conseguir con las nuevas tecnólogias, y evidentemente, internet está encima de todas ellas.

¿Qué es el posicionamiento web? Es el conjunto de técnicas que se aplican a determinada página web para que los resultados de busqueda de los principales buscadores consideren que esa página debe ser mostrada en una posición determinada. Y por lo dicho anterior, si lo aplicamos al ámbito local, esas técnicas deben ir orientadas a hacer referencia constantemente a la localidad y utilizar técnicas de geolocalización.

Evidentemente, el posicionamiento web local, conlleva un esfuerzo menor de trabajo, y por lo tanto un coste económico inferior para las empresas, por lo que es ideal para estas, pero de cara al SEO que lo trabaja requiere una gran astucia para saber enfocar su trabajo a la región sobre la que está trabajando.

Lo curioso es que no está desarrollada esta idea de “posicionamiento web local”. Las empresas se empeñan a posicionar en las primeras posiciones las páginas de sus clientes, pero a veces no tienen en cuenta cual es su rango de clientes potenciales. Por tanto, con el posicionamiento web local se puede conseguir otro segmento de clientes menos poderosos económicamente pero con la intención de ganar a su competencia local.

Tenemos un variado público en cuanto a busquedas locales. No solo tenemos a la persona que vive en una ciudad y busca algo que todavía no sabe donde puede encontrarlo. Sino que también tenemos al turista que viaja a una ciudad, y está completamente perdido, asi que, cuando quiere algún servicio, coge su fabuloso smartphone con conexión a internet, y busca el servicio específico en la ciudad donde se encuentra.

Las empresas locales cada vez recurren más al posicionamiento web local, ya que aumentan su visibilidad y por lo tanto, de forma directa aumentan sus clientes y por tanto, sus beneficios. El empresario debe adoptar una mente más abierta y moderna si quiere sobrevivir en la dura carrera de  la competencia.

En conclusión, intentemos comprender como busca la gente y adaptémonos a sus criterios.







Por: 

Enrique Jiménez

Experto SEO en Granada.

Para más información www.almu-seo.com

lunes, 11 de junio de 2012

¡Hazte el moderno! 9 conceptos que usar en tu próxima reunión

No puedo dar las claves para ser un experto de los negocios a día de hoy, pero quizás sí puedo dejar algunos trucos para ayudarte a pasar por un "enterado".  Bueno, de hecho solo voy a poner una lista de términos que ahora los "modernos" usan constantemente.
Porque usar los términos "viralizar", "monitorizar", "monetizar", "ROI" o "geolocalización" ya no están de moda, tienes que renovar tu léxico. Recuerda que, el secreto no es solo conocerlos, si no también saber como utilizarlos propiamente (digamos que no es infrecuente que alguno que va de moderno suelte grandes barbaridades). Piensa que, ante la duda, lo mejor es no decir nada. 

Crowdsourcing: No es nada nuevo, pero se ha puesto de moda a través de las cada vez más comunes plataformas de crowdsourcing. Consiste -hay miles de descripciones- en realizar proyectos de forma colaborativa, vamos, en grupo.  Si bien es un grupo que puede ser indeterminado y casi infinito. Un sujeto  iniciador comparte un proyecto con un colectivo (o con toda la red colgándolo en abierto en la red) y todos los que lo deseen pueden colaborar en el mismo proyecto aportando conocimiento o trabajo. Fruto de este tipo de trabajo tenemos grandes resultados (en cuya programación han trabajado centenares de individuos). 

Canvas: (Canvas Business Model) También conocido como el lienzo. Éste es un modelo originalmente planeado por Alexander Osterwalder que sirve para plantear y analizar modelos de negocio. Una simplificación que permite ver fácilmente las actividades clave de un negocio, sus relaciones con clientes o la forma en la que generan dinero. Canvas se encuentra bajo licencia de creative commons (ver más abajo)

Creative Commons: un tipo de licencia para propiedad intelectual (que se ha popularizado a través de internet) que si bien respeta los derechos de autor, facilita compartir usos con otros. La forma más fácil de entenderlo es decir que es la alternativa a "todos los derechos reservados", en la que el autor emite unas condiciones para usos concretos de la obra por parte de otros. Un ejemplo habitual es permitir el uso de imágenes bajo licencia de creative commons para usos no comerciales. 

Crowdfunding: Una alternativa a perseguir inversores para proyectos, el corwdfunding consiste en captar microfinanciamiento por parte de un colectivo. Funciona a través de páginas como lanzanos.com o verkami.com en las que se pueden colgar proyectos para solicitar financiamiento. Cualquiera podrá entonces entrar y hacer un donativo para el proyecto que quiera normalmente a cambio de un "premio" organizado como compensación. De este modo proyectos que podrían encontrar dificultades para captar fondos por vías habituales tienen un modo de financiarse. Este modelo se usa tanto para nuevos proyectos empresariales como sociales, artísticos e incluso proyectos de empresas ya en funcionamiento. Las malas lenguas dicen que, se ha puesto tan de moda en todos los foros de emprendedores este término que, cada vez que alguien vuelve a presentar un proyecto de plataforma de crowdfunding, Dios mata a un gatito, estáis avisados. 

Gamificación: Simplificando, consiste en dar aspectos de juego a procesos de consumo. Si algunos teóricos se centran en hablar de la teoría de juegos, es más fácil contarlo diciendo que son esos aspectos de juego que nos enganchan: rankings, puntos, niveles...  Si bien la gamificación se plantea originalmente para vender más, también se utiliza para otros procesos, normalmente con la finalidad de generar fidelidad como es en fuerzas de ventas. Internet es de nuevo uno de los escenarios favoritos de la gamificación, dónde se aplica tanto en consumo como en aspectos no directamente comerciales (como la categoría de prescriptores, posicionamiento de articulistas...) 

Prosumer: Dicho fácilmente, el consumidor que a la vez produce. El boom del concepto de prosumer lo vivimos con esa oleada de anuncios hechos por consumidores en Youtube, si bien ahora se extiende a toda la participación directa del consumidor en el proceso de creación (aportando ideas a la empresa, valorándolas, dándoles forma...). Prosumer no es solo un nombre, implica más ya que representa a este nuevo consumidor que tiene un papel más activo, es más exigente y está más informado. Si bien debemos tener en cuenta que el prosumer es la evolución natural del consumidor con lo que ya no podremos hablar de un tipo de cliente, si no que se va a subdividir en diferentes subtipos de cliente dependiendo de sus hábitos de consumo y de producción. 

SOLOMO: Acrónimo para Social, Local y Mobile. Se refiere al nuevo espacio en el que se desarrolla nuestra comunicación; las redes sociales, la geolocalización y los dispositivos móviles. Su manifiesto se centra en dar indicaciones para conocer este panorama y desarrollar acciones en el mismo. Según los defensores del SOLOMO (que si no lo eres, finge, porque es muy guay) cualquier plan de marketing o de comunicación actual debe tener en cuenta este nuevo escenario en el que discurre parte importante de nuestra realidad y, sobretodo, el de nuestros clientes. 

Emprendimiento social: Debemos el término de emprendimiento social al Premio Príncipe de Asturias de 2011 Brill Drayton, creador de Ashoka, el mayor exponente de apoyo a emprendimiento social. Si bien ahora otros proyectos como UEIA refuerzan el crecimiento de este concepto. Para entendernos, un emprendimiento social es una empresa con ánimo de lucro (que debe ser rentable, con una ventaja competitiva sostenible en el tiempo... ) y a la vez dar una solución a un problema social. Un ejemplo habitual son proyectos que beneficien colectivos desfavorecidos (una empresa que vende productos más económicos para un colectivo p.e.). Algunos entienden el emprendimiento social como una evolución de la RSC, en la que la dimensión social toma un protagonismo especial, otros creen que es un modo de dar viabilidad a proyectos sociales (que cada vez tienen mayor dificultad para lograr financiación) y siempre hay cínicos que creen que es un modo de dar un poco de marketing a una empresa. Seguramente todos tienen razón. Un dato curioso es que, a pesar de que este concepto es relativamente nuevo, algunos consideran la empresa Patagonia Clothes como un referente, justo una empresa que hasta hace bien poco se consideraba por muchos como una pionera de la RSC. 

¿Quieres más? Bueno, te daremos más, pero mejor ya otro día. Por ahora práctica como usar estos 9 conceptos en una frase. 

Y recuerda, si en algún momento alguien usa uno nuevo que no sabes qué significa, ladea la cabeza ligeramente, entrecierra los ojos un poco y di de forma solemne mientras asientes con la cabeza: "interesante". Ya luego lo buscas en la wikipedia con tu móvil. Es lo que hacemos todos. 

lunes, 21 de mayo de 2012

Los dummies también pueden innovar


El mundo empresarial no está exento de modas: tendencias que se contagian desde las escuelas de negocios y los especialistas hasta las memorias y los planes estratégicos de todas las compañías. Y ahora, como todos sabemos, la palabra de moda es "innovación".

Innovar no es sólo crear productos rompedores y tecnológicos exclusivos de Google o Apple. De hecho incluso el crimen organizado innova (como bien indicaba días atrás un mordaz artículo de www.misfiteconomy.com/), así parece que toda empresa puede lograrlo, entonces, ¿porqué no siempre es así? 


Principalmente porqué no es lo mismo decir que se innova a promover realmente la innovación. 


Existen grandes teorías, modelos muy elaborados y especialistas en la materia, pero para empezar, os paso unas premisas básicas, a partir de las cuales se puede trabajar (si no es en toda vuestra empresa, en vuestro departamento); una vez empecéis, todo será más fácil seguir, palabra.

1. Equipo
Las ideas no son patrimonio de nadie y no siguen jerarquías. Lo primero que debemos tener en cuenta es que innovar debe ser algo transversal y longitudinal en la empresa, no nos podemos centrar en potenciar la innovación en los equipos directivos y esperar que sea suficiente. Sobre todo si queremos que nuestra empresa sea innovadora, debemos impregnar de ésta idea a todo el equipo y hacer partícipes a todos, porqué será la participación del equipo la que marque la auténtica diferencia.

2. Recursos
Cuando se habla de recursos, no siempre nos tenemos que centrar en dinero. De hecho, el principal recurso que se necesita es tiempo (que en el fondo es dinero, pero más complejo). Cuando Google aplica su norma del 70/20/10 lo que hace es generar un recurso para la innovación. De hecho, pedir que la gente innove sin más es estéril con las agendas del día a día. Cuando centenares de correos se amontonan en nuestro buzón de entrada y las urgencias no paran de sucederse, es imposible desarrollar nada nuevo si no se prioriza la actividad. Esto no sólo implica que todos tengamos en mente que innovar también es trabajar, si no que le dediquemos tiempo (del mismo modo que nos reservamos tiempo para un comité o para preparar una documentación) para que sea posible.
Más allá de esto, todas las facilidades que se puedan invertir para hacer posible este proceso acelerarán los resultados y, más aún, los mejorarán.

3. Reconocimiento
Todo el mundo reconoce y felicita a quien ha tenido la idea del millón de euros. Eso no es necesario que os lo diga. Pero innovar requiere aportar por muchas ideas que van a fracasar, invertir en caminos que no llegan a buen puerto y errores varios. Ese trabajo, el que llega a un muro infranqueable, a un test fallido, una decepción es el que debemos aprender a reconocer. Porqué si no premiamos a los que apuestan (sea cual sea el resultado) perderemos la capacidad de promover cosas nuevas. De hecho, el castigo de los errores ha llevado a esta política anti-innovación de "si funciona no lo toques" que condena las empresas a reaccionar siempre demasiado tarde (cuando ya no funciona). Si queremos innovar constantemente, debemos apostar constantemente, porqué tendremos muchas propuestas por cada éxito, y sólo podemos aprender de nuestra propia experiencia.

Realmente, con solo aplicar de un modo más o menos correcto estos puntos podemos generar innovación de un modo regular en la empresa. Pero podemos mejorar mucho los resultados de esta innovación "salvaje" si además de recursos y reconocimiento, añadimos algunos factores adicionales a la ecuación.

4. Orientación
De acuerdo con los objetivos de la empresa se debe ordenar la función de innovación: cuanto presupuesto invertir, qué tipo de modelos usar como referente, qué formación dar al equipo, cómo desarrollar nuevos proyectos, a quien se involucra...
En los 90 Pirelli lo dijo mucho: la potencia sin control no sirve de nada. Bueno, quizás eso es una hipébole publicitaria, pero sí es cierto que cualquier proceso mejora (y se acelera) si se orienta, y la innovación no es una excepción. Al referirnos a orientar la innovación nos referimos tanto a formar a la gente en cómo innovar, hasta guiarles hacia donde quiere la empresa dirigirse. Si bien eso puede entenderse como "coartar" a la gente, la verdad es que una orientación no sólo ayuda a generar conceptos más acertados, sino que además, ayuda a que sean más.

5. Ambiente propicio
En las películas la gente que trabaja en cubículos grises incomunicados sin internet, sin plantas ni una pegatina de un equipo de fútbol descubren grandes modelos de negocio, innovan y crean juguetes y videojuegos… pero evidentemente todo eso es ficción. Los humanos necesitamos estímulos para crear, desarrollar y plantear nuevos proyectos. No sólo ambientes distendidos (no es necesario que trabajemos en Google con un tobogán, pero tampoco en Alcatraz), si no también promoviendo que los quipos visiten ferias, exposiciones y encuentros que favorezcan el hallazgo de nuevas ideas. 


Y por último... Responsabilidad
Somos conscientes que las tareas sin responsable (o que se dejan en manos de comités o equipos) avanzan más lentamente, por eso en las empresas elegimos a sujetos concretos para procesos clave. Si creemos que la innovación es importante, debemos asignar la responsabilidad de la misma. Un garante de los procesos, que siga los avances y promueva la actividad en la empresa a quien preguntarle por el pasillo: ¿y cómo va la innovación?

Con todo esto,  incluso un dummie podría ponerlo en marcha. Ahora la cuestión es ¿estás dispuesto a potenciar la innovación en tu empresa?

miércoles, 16 de mayo de 2012

Haz de tu equipo un arma de creación masiva

Repetimos constantemente que "somos nuestro equipo" pero en muchas ocasiones, no es más que un mantra vacío, al que no damos el valor que tiene. Y si nuestro trabajo se centra en desarrollar y facilitar la tarea a nuestro equipo, se hace evidente que su éxito es el nuestro y vice versa.
Además, un departamento de marketing debe ser un motor de creación, que genere constantemente ideas y las lleve a cabo. Por eso es necesario que nuestro departamento tenga energía, confianza y todas las facilidades para producir.

Para poder garantizar que eso sea así, existen algunos consejos a tener en cuenta, ahí van unos cuantos.

1. Elije a los mejores
Idealmente nunca deberías contratar a nadie que no fuera mejor que tú. Cuando decimos que somos nuestro equipo significa claramente eso, somos tan malos como el peor de nuestros colaboradores. Y no hay nada que demuestre mayor mezquindad que no elegir al mejor equipo por temor. Sólo con los mejores seremos mejores. En este sentido, alguien mejor que uno mismo puede ser en general o en conocimientos o aspectos concretos, todo es importante.

2. Construye un equipo
En este país todo el mundo conoce la composición de un equipo de fútbol pero se olvida del hecho de componer equipos de trabajo. Un equipo se compone de gente con distintos perfiles que puedan colaborar. En este punto es recomendable aplicar formatos como el Test Belbin para construir equipos. Como bien él mismo dice: un sujeto no puede ser perfecto, un equipo sí. Piensa que un equipo requerirá de perfiles que te gustan y de los que no: recuerda  que no estás formando un grupo de amigos, sino de colaboradores.

3. Comunicación
En las encuestas de las compañías y en las mesas de café, lo que más se critica sobre la organización de la empresa y de los jefes es la falta de comunicación. Todo falla, tanto la caída en cascada como la comunicación entre compañeros. Esta desconexión genera duplicidad de trabajos, desorientación, errores... trabaja en la comunicación en tu departamento, con ellos y entre ellos. Así como en la que se debe establecer con otros: a nadie le gusta trabajar a oscuras.
Comunicarte significará también escucharles: la comunicación tiene siempre dos direcciones; con lo que debes pedir feedback, oír sus opiniones y hacerlo con dedicación para construir un dialogo que construye.

4. Evita desgastar
Harvard review el diciembre de 2011 explicaba que la conducta más nociva de los jefes es el consumo de sus trabajadores, entendido como ejercer presión y prisa por un proyecto que luego se queda parado. Ese trabajo urgente que se queda en la mesa del superior, en una cola de espera que demuestra la falta de urgencia real. Debemos ser conscientes de la presión que aplicamos, sobre quien y para qué. El uso inadecuado de los recursos (su desgaste) puede comprometer los proyectos futuros y el mismo equipo.

5. Genera confianza
En este sentido, la sinceridad y la claridad es un punto a favor. Si tu equipo es bueno, no puedes mentirles. Tu equipo podrá entender tus errores pero no perdonar tus mentiras, así que sé claro, explica el porqué de las cosas (no solo dar la información para que trabajen bien, también su trasfondo para que entiendan de donde salen las cosas). La sobrevaloración de la información ha llevado a secretismos absurdos en las empresas que generan mitos y rumores (lo que no cuentas, se inventa) que serán más nocivos y que, adicionalmente, rompen tus lazos con tu equipo.

6. Crea una relación de compromiso
Tus resultados dependen de tu equipo, su desarrollo depende de ti. Esta relación debe configurarse para que resulte en un win-win, en la que las dos partes se comprometan para alcanzar los fines. Demuestra a tu equipo que te comprometes con él y te será más fácil contar con ellos. Su desarrollo no es sólo formarles, también pasa por facilitar su trabajo con los demás departamentos, colaborando en que sus proyectos salgan adelante en el entorno de la empresa. 

A partir de estos puntos básicos que se relacionan entre sí, puedes dar algunos pasos más para incrementar los resultados de tu equipo.

7. Motiva
Si escuchas a tu equipo y tienes una relación de compromiso con ellos te será fácil motivarles. Recuerda que cada persona reacciona a estímulos distintos: no intentes motivar a todos con lo mismo (si bien hay cosas que funcionan con todos, cada uno valorará que realmente le correspondas en clave personalizada). La motivación puede estar relacionada con el tiempo, con la reputación o con la responsabilidad; no te centres en las compensaciones económicas, lo que nos motiva está más relacionado con el trabajo del día a día que con nuestro sueldo.
Recuerda en este punto qué es lo que más te ha motivado en tu carrera profesional, que tipo de gente y porqué. Y piensa que tu jefe directo representa un 80% de la satisfacción en el trabajo; lo mismo les pasa a tus colaboradores ¿lo piensas cada vez que hablas con ellos?

8. Pon bases para crear
Si quieres crear, debes poner bases para que la gente cree. El día a día, lo preestablecido y las rutinas eliminan actitudes creativas y suelen acartonar los departamentos. Busca ejercicios, formaciones y formatos que generen bullicio y nuevas ideas entre tu gente, dedica espacios de tiempo para que la gente cree, no simplemente diciendo eso de: "Dale una vuelta", si no dando ESA vuelta con ellos (existen grandes ejercicios creativos para hacer reuniones tipo "dale una vuelta" y aunque implican la dedicación de varios participantes, serán más eficientes que un comentario sin más). Recuerda en dar opciones en lugar de cerrar puertas y ayuda a cada uno a poder poner en marcha las cosas. Cuando no ayudas a facilitar las cosas, la gente se desentiende tan rápido como tú y, aunque no creas en una idea, debes recordar que no siempre tienes razón y que hasta que no esté en marcha, es una buena idea en potencia.

Todos nos creemos buenos jefes, nos gusta pensar que escuchamos, que damos opciones, que facilitamos todo, que si no va todo mejor no es por nuestra culpa, y al menos, en este último punto, nos equivocamos.

martes, 8 de mayo de 2012

Somos lo que consumimos

Si el voto es la forma que tenemos de expresarnos en el campo político, el consumo es la forma que tenemos de expresarnos (como clientes) en los mercados.

Sobre este concepto se habla mucho y es el pilar sobre el que se crean ideas como el comercio justo o el consumo responsable (aunque en realidad deberiamos ser siempre responsables de nuestro consumo). Pero un poco más allá del valor añadido de los productos "responsables" se encuentra la clara expresión del consumidor, que al elegir esos productos, da la razón o apoya ideas, propuestas o incluso personas concretas.

Nuestro consumo, de este modo, apoya o desfavorece a los agentes del mercado como el pequeño comerciante, los nuevos diseñadores o los innovadores. Si el siglo pasado el saber popular decía "soy lo que como", ahora lo correcto es "soy lo que consumo", porque no sólo forma parte intrínseca de mi organismo, si no que expresa mi forma de pensar, mis valores y en lo que creo.

Esto se hace más cierto en la era de la información, cuando tenemos acceso a todo lo que hay detrás de cada oferta. Sabemos a quién apoyan los propietarios de los centros comerciales, dónde y cómo producen las grandes marcas, de qué está hecho el producto que elegimos en las estanterías... tenemos acceso a todo, desde los detalles más oficiales de las relaciones laborales con sus empleados hasta parte de sus ideologías y hábitos. No podemos alegar ignorancia, lo que sí se puede demostrar es despreocupación: y eso también habla de nosotros.

De lo que a veces no tenemos tanta consciencia es del apoyo que damos, a través de esa despreocupación a ideales que subyacen detrás de nuestro consumo. Si un empresario comunicara públicamente su apoyo a un tirano, por ejemplo, la compra de los productos de ese empresario sería un modo de apoyar su idea: ese empresario saca su poder de nuestro consumo, y ese poder lo invierte en apoyar al tirano. Legitimamos a empresas y personas cada vez que elegimos, somos responsables.

Como base, en el campo puramente mercantil, al consumir colaboramos en el mantenimiento de una empresa, de una marca, de un sector o de una tienda. Nuestro consumo es el oxígeno que respiran y que nosotros suministramos constantemente. Cuando no elegimos una empresa, una tienda, una marca, le damos de menos para luchar contra la que si elegimos y damos un paso más (un paso pequeño, pero un paso) para colaborar en la perpetuación de unos y favorecer la desaparición de otros. Somos responsables de la configuración que toma nuestro mercado.

Eso no solo implica a las futuras opciones en este mercado para que nosotros como clientes podamos adquirir sus bienes, sino también define las empresas que podrán contratarnos como trabajadores o contra las cuales tendremos que competir el día de mañana al crear nuevas empresas o abastecer como proveedores.

Sabemos que nuestra acción (de compra) se traduce en un impacto sobre todo nuestro entorno, no solo en las estanterías de un supermercado.

Todo ello ha sido explotado (principalmente por los ya mencionados players del consumo responsable) y con un toque de la nueva RSC (y la nueva ola del emprendimiento social), para llegar a la conciencia del consumidor y apoyar la imagen del producto, su empresa y su empresario. Departamentos de comunicación se preocupan de mejorar la percepción de la compañía, como son sus relaciones laborales y toda su inversión en responsabilidad corporativa, incluso hacen esfuerzos en mejorar la imagen de un CEO que a veces dice cosas inadecuadas en los medios.

Así, mientras nos planteamoos comprar las marcas en las que nos gustaría trabajar (para asegurar que siguen existiendo mañana), debemos como empresa hacer lo posible por que no solo nuestros productos sean atractivos, y con un marketing mix adecuado (lo que conocemos por las 4 p) sino sumar a estos esfuerzos un trabajo adicional sobre la marca y la información que lo clientes tienen de nosotros: desde lo bien que pagamos a los empleados hasta las opiniones políticas de nuestro CEO; ahora esto, también es parte de la ecuación de venta.

martes, 3 de abril de 2012

Somos tácticos

Confieso tener parte de culpa: yo también digo estrategia cuando quiero decir táctica.


De hecho, estrategia es uno de esos términos que usamos a diestro y siniestro porqué queda bien. Nos hartamos de crear cargos, tomar decisiones, montar planes, articular acciones y cualquier cosa con el apellido estrategico/a; de hecho no hay cosa que suene mejor que ser un estratega.


Queda algo raro, pero creo que para recuperar el sentido debemos echar un vistazo al origen del término estrategia. Éste termino griego significa literalmente "conducir los ejércitos" (Stratos - ejército y agein - conducir). Cuando se define el término en la actualidad se considera como el conjunto de acciones a tomar para un fin: esto significaría un encadenado de acciones y el modo de afrontar las mismas para lograr un fin a largo plazo. Y cada una de las acciones que están orientadas a un fin son conocidas como tácticas.  


Las tácticas en su conjunto suman la estrategia, siendo diferenciados principalmente por el concepto largo plazo/ corto plazo y la naturaleza del fin (una táctica puede tener por objeto abrir un negocio en Italia, la estrategia puede ser internacionalizarse con éxito en la cuenca del mediterráneo). La diferencia sutil que subyace con estas dos diferencias principales es que la estrategia impregna todas las acciones que se encuentran bajo la misma, no solo de un objetivo final, si no de una forma de comprender la realidad: la estrategia debe calar y ser parte de la naturaleza del negocio (siguiendo el ejemplo anterior, esta empresa que quiere crecer debe impregnar a toda su organización del sentimiento: somos mediterráneos).


Pero un mal de nuestra realidad actual es el corto plazo: raramente nos permitimos pensar en largo plazo cuando las legislaturas duran 4 años y la media de vida de un Director General en su cargo es de menos de 3. De modo que los planes estratégicos de más de 5 años son algo poco frecuente y a lo que dedicamos menos tiempo del que nos gusta admitir. Y, aunque llamemos "estratégico" a cualquier plan o acción, sabemos que en verdad cada vez somos más tácticos. 


Tácticos o mercenarios del corto plazo que no dirigen ejércitos, si no batallones en las trincheras y hacen lo posible para lograr un objetivo "estratégico" que nosotros mismos modificamos año a año. Con un ojo puesto en la cuenta de resultados y el otro en el cash-flow de la compañía, viendo los movimientos de la competencia y reaccionando de forma constante a las externalidades que nos obligan a dar golpes de timón y a lanzar nuevas estrategias tácticas de venta.  Y eso hace posible que lleguemos a resultados, que sigamos funcionando y alcancemos objetivos a corto, medio o largo plazo. 


Por eso, sintámonos orgullosos de ser más que estrategas, somos tácticos. Porqué no sólo hacemos power points si no que los incumplimos las veces que sea necesario para hacer realidad ese último objetivo de todo negocio: la cuenta de explotación. 

sábado, 17 de marzo de 2012

La lucha contra los Logocosas: 7 consejos para crear un logo.



A todo el mundo le gusta la sensación de crear. Sobre todo obras que permanezcan en el tiempo. Por eso hay gente que se estudia arquitectura y cosas similares: para pervivir a través de esas obras. Eso (vamos, el ego de toda la vida) en pequeña escala se traduce en el gusto por crear cositas: pensar nombres para los hijos de nuestros amigos, sugerir tatuajes a familiares o ponerse a diseñar logotipos para cualquiera. 
Cuando necesitemos un logotipo, el primer consejo (y el menos seguido) es no hacerlo uno mismo si no se es diseñador, ni pedirlo a un amigo o pariente que "dibuja bien" o "tiene buen gusto". Este tipo de actitudes plagan el mundo de todo tipo de "logocosas" (pequeños y maléficos, como el mismo Cthulhu) indefinibles que hacen un flaco favor a las empresas/ marcas que se esconde detrás de los mismos. 
Por el bien de nuestra sociedad y para frenar el crecimiento de esta plaga, (y ya que sé que seguiréis diseñando logos aunque seáis ingenieros de telecomunicaciones, por que sois muy apañados con el photoshop), hoy os daré 7 consejos para crear un logo. Entendedme, con esto quizás no crearéis el nuevo "swoosh" de Nike, pero al menos no contaminaréis, que ya es un logro. 

1. Un logotipo debe ser logotipable
¡Qué palabros! Lo que viene a decir esto es que un logotipo debe ser aplicable a tamaños de logo. Si diseñáis un bonito cuadro, lo podréis colgar en una pared y será precioso, pero un logotipo debe poder ser escalable, comprensible y reconocible perfectamente en una reproducción de 1 cm x 1 cm ya que las aplicaciones pequeñas serán las más comunes (antes era por los pins ahora es por los avatares de twitter). Si vuestro logo requiere un tamaño mínimo de 10 x 10 para sr comprensible, tenéis un bonito estampado para una camiseta, nada más. 

2. Un logo debe ser reproducible
Reproducible significa muchas cosas, pero me refiero principalmente a la producción. Los artistas y grandes creativos tienden a pensar en cosas poco reproducibles, lo que dificulta que el logo de vuestra empresa aparezca en todos los sitios que os gustaría o que lo haga de un modo que siga pareciendo el mismo logo. Por lo general se deben intentar evitar degradados, transparencias y el uso de muchos colores (ese amigo ilustrador que hace bonitos dibujos quizás no tiene en cuenta estas cosas... avisadle si es que queréis usar un dibujo suyo). Piensa que si un día queréis producir una chapa, ponerlo en un periódico en blanco y negro, bordarlo en una camisa, rotularlo en una furgoneta .... muchos elementos serán imposibles de reproducir o quedarán francamente mal (o serán muy caros). Para ello es recomendable usar pastillas de fondo o "reservas" (espacio que se dejará en blanco alrededor del logo) para que su reproducción sea correcta. Este tipo de cosas las tendréis que pensar al preparar el manual de aplicación del logo y el manual de imagen corporativa. 

3. Un logo debe ser reconocible
No todos los logos deben ser tipográficos o introducir el nombre de la empresa en el mismo logo. Si bien, eso ayuda a que en todas sus aplicaciones la gente los reconozca (no, Adidas o Nike no necesitan hacer eso, pero les ha costado mucha inversión en branding para poderse permitir ese lujo). En este mismo punto, lo que debéis trabajar es que la gente cuando vea vuestro logo lo reconozca y lo diferencie de los demás, con lo que debe ser "único". 

4. Un logo debe encajar (o no)
Otro factor del reconocimiento tiene que ver con la familiaridad del logo. Cuando diseñéis un logotipo intentad hacerlo siempre estudiando previamente otras empresas/ marcas del mismo sector, tipo o target.
La constelación de logotipos de ese mismo tipo/ mercado están en la mente del consumidor con lo que el cliente asocia esas imágenes al mercado en sí, con lo que, sin copiar, deberéis jugar con el mismo estilo para encajar en ese esquema mental a menos que vuestro objetivo sea claramente disruptivo contra el sector. Para que se entienda: las universidades sueles trabajar con las siglas de la universidad, usando logotipos tipográficos con las letras principales; si queréis hacer un logotipo que los estudiantes reconozcan rápidamente con una universidad haced lo mismo, si queréis crear el logotipo de una universidad distinta, rompedora y diferente jugad con letras de neón o poned una chica mordiendo una manzana, seguro que evocan cosas muy diferentes de entrada. 

5. Un logo debe ser representativo
A veces la gente diseña por gusto: "me apetece diseñar un logo con una sirena", lo que puede ser criminal. Un logotipo debe representar la marca/empresa que hay detrás (y no sólo su nombre), con ello al diseñar se debe tener en cuenta el carácter de la empresa: familiar, tecnológica, cercana, juvenil, formal... Una imagen que no cuadre con la empresa puede atraer al público inadecuado o peor aún, repeler al público objetivo, algo muy malo.

6. Un logo debe ser uno
Si no sois Google vuestro logotipo debe ser uno sólo, inmutable (si bien podéis tener diferentes aplicaciones de logotipo por ejemplo en color y B/N o vertical y horizontal), por ello deberéis elegir un solo logotipo por mucho que pueda tentar tener varios para diferentes momentos. Si a caso, guardadlos para cuando hagáis un cambio de imagen... aquí de unos años). Con esto debéis tener en cuenta también que vuestro logo no debe ser toqueteado para aplicaciones varias (por navidad no le pongáis nieve, ni máscaras por carnaval...) eso afecta a su reconocimiento y (a menos que la marca sea muy dinámica o joven) puede dar impresión de poca estabilidad. 

7. No diseñéis un logo en Photoshop
Un logotipo debe ser escalable, con lo que deberéis trabajar con un programa que trace el diseño y os permita hacerlo gigante y diminuto para usarlo desde en camisetas hasta pancartas. Si diseñarlo en Photoshop es mala idea, hacerlo en Power point o similares no es una opción. 


Crear un logo puede ser algo fantástico, no es construir una torre de 100 pisos pero recompensa al verlo y, si el resultado es positivo (vamos, si no habéis creado un "logocosa"), tendréis ocasión de verlo en todo tipo de aplicaciones y vivirlo de cerca, porqué, a diferencia de un edificio, un logotipo se puede llevar en la cartera, en el pecho o en una gorra. 

Ahora pensad: Ese logo que estáis diseñando, ¿os lo pondríais en una gorra?